Relatos de Grand Bourg - los vientos
   
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                                                                                      cuento cortolos vientos
Los vecinos de la Ciudad de Grand Bourg estaban descontentos con los vientos. Decían que éstos, libres a su arbitrio, soplaban caprichosos y empecinados.
"NO A LOS VIENTOS SUELTOS" rezaba un cartel pasacalle, que sucumbía ante el embate de ellos. No era un secreto que las tejas y tapas de tanques de agua convertidos en misiles, los paraguas dados vuelta y las chapas voladas de las casas del Barrio Primaveral eran una siniestra obra de los vientos.
Cuando el descontento fue general, los líderes religiosos aconsejaron al pueblo para que se elevasen plegarias. Y un día se pudo ver en la Rotonda a rabinos, pastores, imanes, sacerdotes y librepensadores entre los vecinos llegados desde el Barrio Estudiantes, desde el Santa Mónica, Primaveral, Santa Lucía...etc., todos con sus familias y pancartas:"NO A LOS PODERES ABSOLUTOS DE EOLO", "BASTA DE VIENTOS", "SEÑOR, HAZ DE LOS VIENTOS UN INSTRUMENTO DE TU PAZ", "NO A LOS VIENTOS CAPRICHOSOS". 
Así, la Rotonda se convirtió en el Onfalos (Oμφαλoς) y en el Axis Mundi, ésto es: el ombligo y el eje del mundo, porque la unción era sorprendente, y los ruegos y oraciones de todos los vecinos hermanados subieron a la Mansión Divina.
Los vecinos pedían al Eterno que clasificara los vientos convenientemente y les asignara territorios preestablecidos.
Pero arriba estaba el Dios de Verdad, no el imaginado por los hombres. Estaba, y está, el Dios que ya estableció leyes y listo. El Dios Total, el Abraxas (Aβραξας), de los antiguos.
Pero fueron tantos los ruegos durante días y semanas enteras, que el Hacedor ató un viento a otro para satisfacer el pedido... aliento, hálito, soplos, brisas, borrascas, tornados, monzones, boreas, vendavales, alisios, temporales, tempestades, tormentas, huracanes, torbellinos, ciclones, remolinos...
Luego de unos días una suave brisa, incómoda por estar atada, comenzó a soplar...  ¡y puso en movimiento al rosario de vientos!
Grand Bourg se cubrió de calamidad.
Los vecinos aterrados reconocieron el error de su pedido inconveniente.
Ahora la Ciudad estaba siendo devastada por la violencia de los vientos, y era menester una medida drástica.
Y el Gran Arquitecto del Universo con su poder omnímodo... repentínamente cambió el eje de la Tierra, el Axis Mundi.
Los vientos quedaron confundidos y separados. Así se calmaron.
También los vecinos vagaban desorientados.

Pero restablecido el orden, en algún lugar del mundo un marinero agradeció que la vela de su nave se inflara, los niños de Grand Bourg remontaron otra vez sus coloridos barriletes y el japonés del vivero suspiró satisfecho viendo salir agua del caño del viejo molino.
Y así como Zeus (Ζεύς) toleró que Epimeteo (Eπιμηθεύς) liberara a su hermano Prometeo (Προμηθεύς) dejándole en tobillos y muñecas los grilletes para que recordara siempre su pecado, así también quedaron señas del día en que la Ciudad fué devastada por los vientos... Por eso en la Rotonda hay un pino casi "arrodillado", pues su raíz fue conmovida por la violencia del viento huracanado.
Y otro rastro quedó al dorso del campanario de la antigua capilla de la Rotonda, son los refuerzos verticales de hierro amurados con cemento que todavía pueden verse mirando desde la calle Uspallata.
Una vez que la Ciudad volvió a la calma, nuevamente se juntaron los vecinos en la Rotonda, escenario de la vida, sublime ágora (αγορά) y entonces un joven, sintiendo que el Eje del Mundo pasaba por el corazón de cada uno de los hombres, leyó un antiguo texto : "Modeló Yahveh al hombre de la arcilla, y le insufló en el rostro aliento de vida y fué así el hombre ser animado".

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